El transporte público en Ámsterdam

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Aunque más o menos todo el mundo sabe que las bicicletas constituyen el medio ideal para moverse por la capital holandesa, gracias sobre todo a los numerosos carriles bici que existen y a su buena señalización, Ámsterdam también posee una amplia red de autobuses, tranvías, metro y transbordadores al alcance de cualquiera y que es gestionada por GVB (Gemeentevervoersbedrijf), la Empresa de Transporte Público de la ciudad. Para acceder a cualquiera de estos medios de transporte hay dos opciones: o comprar un billete sencillo, o inclinarse por la Strippenkaart.

El billete sencillo puede comprarse dentro de los autobuses y de los tranvías, o en las máquinas automáticas de las estaciones de metro, y tienen una validez de una hora. El precio depende de la distancia a recorrer y permite todo tipo de transbordos siempre que se realicen dentro de la zona correspondiente.

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Por su parte, la Strippenkaart es un bono de viaje que consta de 14 o 15 casillas numeradas dispuestas en fila, con un precio por viaje que sale más económico que el billete sencillo. Se pueden adquirir en supermercados, estancos, estaciones de metro y en la oficina de atención al público situada frente a la Centraal Station, la GVB Tickets & Info.

Otra opción, si vamos a visitar la ciudad durante un solo día, es la de hacerse con una Dagkaart, un bono de transporte que permite utilizar todo el transporte público sin límite a lo largo de todo un día.

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Ámsterdam dispone también de una red de autobuses nocturnos que circulan entre las 00.30 y las 7.30, con una frecuencia de salidas cada media hora. En estos buses nocturnos no es válida la Strippenkaart, sino la GVB Nachtbuskaart, o, naturalmente, el pago en efectivo al conductor.

La red de metro la forman cuatro líneas que unen el centro de la ciudad con las zonas periféricas y funciona entre las 6.00 y las 24.00. Los tranvías, en cambio, se concentran en el centro de la urbe, cubriendo gran parte de esta área. El acceso a los tranvías se realiza por la puerta central, donde se encuentran el controlador y las máquinas timbradoras.

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Pero uno de los medios de transporte más singulares de Ámsterdam son los minibuses, conocidos como Stop/Go, que serpentean entre las estrechas calles de la ciudad. Pero lo que hace más peculiares estas líneas es que no disponen de paradas fijas, sino que, cuando uno los ve venir, basta con hacer una señal para que le recojan. De la misma forma, cuando queramos bajar, simplemente deberemos avisar al conductor, que detendrá el vehículo en cuanto tenga posibilidad.

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